La profesión docente en contextos de cambio: el docente global en la sociedad de la información.
1. Título
La profesión docente en contextos de cambio: el docente global en la sociedad de la información.
2. Cita APA
Dorfsmani, M. (2012). La profesión docente en contextos de cambio: el docente global en la sociedad de la información. Revista de Educación a Distancia.
3. Palabras clave
Formación docente, alfabetización digital, Integración de TIC en la enseñanza.
4. Resumen o abstract
En este trabajo nos referiremos a las transformaciones que experimenta la profesión docente en la era de la Sociedad de la Información, en el marco del surgimiento de nuevos entornos tecnológicos que impactan en su práctica y en la organización de la enseñanza. Nuestro propósito es revisar y analizar diferentes enfoques y perspectivas que se han desarrollado en torno de la formación profesional docente y el significado y naturaleza de esta profesión. El análisis realizado nos permitirá señalar la existencia de cuatro dimensiones centrales en la formación y en el desarrollo de la profesión docente: la académico-disciplinar, la técnico-pedagógica, la personal-reflexiva y la crítico-social y comunitaria.
Como resultado del análisis sostendremos que, por un lado, el surgimiento de los nuevos entornos tecnológicos ha contribuido a modificar sustancialmente el significado de estas dimensiones; por el otro, señalaremos el surgimiento de una nueva dimensión a la que denominaremos “dimensión digital en la formación profesional docente”.
5. Conclusiones
La dimensión digital en la formación profesional docente; hacia un nuevo modelo de formación profesional.
Es por ello que propondremos en primer lugar, una reformulación de las dimensiones académico-disciplinar, técnico-pedagógica, socio-comunitaria y personal- reflexiva. Luego, incluiremos una quinta dimensión, la dimensión digital, y propondremos algunos rasgos que entendemos la caracterizan y que justifican su especificidad.
La dimensión académico-disciplinar se caracterizó a lo largo de la historia como aquella que refiere básicamente al tratamiento de la disciplina. El docente fue y es considerado tradicionalmente como el poseedor del conocimiento y, en la relación que se establece en la práctica de enseñanza, como el responsable de transmitirlo a los estudiantes. El surgimiento de las tecnologías nos plantea la necesidad de reformular esta dimensión, dado que el docente ya no es poseedor del conocimiento, sino que debe compartir y hasta competir por el mismo con sus propios estudiantes.
El conocimiento es accesible de manera ilimitada por quien lo requiera, más su credibilidad – a diferencia de la era de los libros y las bibliotecas – es más volátil. El formato digital, a través del cual se comunica la mayor parte del conocimiento circulante, es fácilmente compartible y modificable. Los derechos de autor van cediendo lugar a formatos más flexibles y compartibles, y los formatos se modifican de manera dinámica, evocando de alguna manera la dinámica de la tradición oral. (Aviram et al., 2011; Coll & Monereo, 2008; Eshet-Alkalai, 2004).
Asimismo, la producción del saber académico requiere de habilidades y competencias que exceden el conocimiento específico del campo de la investigación: la necesidad de trabajar en equipo y en equipos remotos, de acceder a bibliotecas y medios digitales, de conocer programas de referencias bibliográficas, de participar de comunidades de científicos online se suman al conocimiento de las herramientas propias de cada disciplina (simuladores, laboratorios electrónicas, programas estadísticos y demás) y han convertido a la producción del saber en un fenómeno cuya especificidad es innegable en la era digital.
La dimensión técnico-pedagógica se ve impactada por la necesidad de integrar herramientas y entornos tecnológicos a la práctica. En este caso, como en los anteriores, no se trata sólo de “agregar” nuevos recursos sino de aceptar un cambio en las reglas del juego: el docente deberá reconstruir un lenguaje común con el entorno cultural y social del cual participan sus alumnos, incluirse en redes sociales, manejar e incorporar los nuevos códigos culturales, aceptar que el espacio compartido excede los tiempos rígidos de la institución escolar y orientar de esta manera sus prácticas profesionales.
La dimensión crítico-social y comunitaria, tal como lo adelantamos, se transforma en dimensión global. Los entornos digitales nos transforman en “ciudadanos del mundo”, amplían nuestro horizonte y renuevan nuestros compromisos. En esta perspectiva, el docente no podrá contentarse con enunciados generales acerca de la mejora y del progreso porque las mismas TIC que profundizan las brechas digitales, también nos dan los elementos para morigerarlas. Asimismo, el docente tendrá las herramientas para articular sus prácticas con las prácticas de otros docentes en otros espacios y realidades sociales y culturales, asumiendo compromisos crecientes junto con sus colegas y estudiantes.
La dimensión personal-reflexiva se desprende casi naturalmente de la anterior. El docente tiene las herramientas para convertirse en docente global; las tiene también para devenir docente “personal”. Tiene a su vez la posibilidad de conocer y reconocer al estudiante, en las diferentes fases de la presencialidad y de la virtualidad, sin limitaciones de tiempo ni espacio, con la posibilidad de personalizar contenidos y metodologías.
Llegamos por último a la quinta dimensión, que es la dimensión digital propiamente dicha. Esta dimensión considera los componentes más específicos de la Sociedad de la Información y su impacto en la enseñanza: la posibilidad de apropiarnos de los entornos tecnológicos, de construir nuevos espacios de trabajo y cooperación, de liderar comunidades, de publicar ideas y contenidos en forma privada, pública y semipública, el potencial multimedial a nuestro alcance.
La dimensión digital dará lugar a un nuevo tipo de docente, el docente global, capacitado para:
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- Producir sus propios contenidos y expandirlos.
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- Compartir sus tareas con colegas y estudiantes.
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- Exceder los marcos locales e institucionales.
- Diseñar espacios de trabajo, creatividad, cooperación, encuentro y reflexión.
- Generar, participar y liderar comunidades de enseñanza, aprendizaje, investigación, producción, recreación con colegas, estudiantes y público interesado en general.
- Moverse libremente por el mundo – real-virtual – consolidando de ese modo su potencial social, cultural y profesional.

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