Las actitudes de los docentes hacia la formación en tecnologías de la información y comunicación (TIC) aplicadas a la educación.
1. Título
Las actitudes de los docentes hacia la formación en tecnologías de la información y comunicación (TIC) aplicadas a la educación.
2. Cita APA
Lucena, F. J. H., Martín, F. D. F., & Díaz, I. A. (2002). Las actitudes de los docentes hacia la formación en tecnologías de la información y comunicación (TIC) aplicadas a la educación. Contextos educativos: Revista de educación, (5), 253-270.
3. Resumen o abstract
4. Conclusiones
Para llegar a la conclusión final del estudio vamos a ir analizando paso a paso cada una de las variables. Podemos decir que actualmente los docentes y futuros docentes demuestran unas actitudes bastante positivas hacia la utilización de las TIC en el aula y la importancia de la formación para el uso didáctico de éstas. Como hemos podido observar en los resultados que hacen referencia a la aplicación de las TIC en las diferentes áreas del currículum, la gran mayoría de los docentes y futuros docentes creen que las TIC aplicadas a la educación pueden ser utilizadas para el desarrollo de las diferentes áreas del currículum, eso si en algunas más que otras. A su vez, la gran mayoría confían en ellas como medio didáctico. Por otra parte, consideran esencial la formación en TIC aplicadas a la educación con la finalidad de hacer un adecuado uso de ellas, aprovechando todas las ventajas y beneficios que puedan aportar al proceso de Enseñanza-Aprendizaje, y mejorando su desarrollo profesional como docentes. Además, la gran mayoría de los docentes percibe que necesita formarse en TIC aplicadas a la educación o actualizar su formación en éstas.
A partir de lo hasta aquí descrito, podemos llegar a algunas conclusiones. Los docentes creen que las TIC son aplicables a las diferentes áreas del currículum, piensan que es importantísima la formación en TIC aplicadas a la educación y creen que necesitan formarse o actualizar su formación en ellas. Así, una de las causas de la escasa utilización de las TIC en las aulas es la falta de formación, a pesar de que los profesionales de la enseñanza creen que es necesaria e importantísima, además de aplicable para desarrollar todas las áreas del currículum. Pero, si los docentes perciben esa necesidad de formación ¿por qué no la llevan a cabo? Sigamos analizando, a partir de los resultados, otras variables que entran en juego.
Comencemos por la formación inicial, la gran mayoría de los docentes piensa que esta formación es insuficiente e instrumentalista, e incluso abogan por un mayor número de asignaturas relacionadas con las TIC aplicadas a la educación durante su formación inicial. Por tanto, podemos decir que esa falta o necesidad de formación, en parte, se debe a una mala formación inicial ya que debería de ser la encargada de disminuir tal necesidad. Además, se puede concluir que están motivados e interesados en recibir una formación inicial en TIC, pero que está sea de calidad, de ahí que en ocasiones se produzca un efecto rebote y un tanto de rechazo a utilizar estos medios en el aula. Si continuamos con la formación permanente, muchos de los docentes piensan que su coste es algo elevado, hay ausencias de ofertas de formación en este ámbito en el lugar donde desarrolla su profesión docente, son demasiado instrumentalistas, y además, el tiempo de que disponen para esta formación es mínimo. Todo esto nos lleva a pensar, por un lado, que la oferta formativa no cumple las necesidades de los docentes en activo, y por otro, que no hay una oferta formativa de calidad en algunos casos y otros, existe un total aislamiento por parte de la administración educativa en formar a estos profesionales en algunas zonas más alejadas de la capital. Este es un dato que se repite con frecuencia, y una posible solución sería la motivación permanente y el acercamiento de este tipo de medios a todas las zonas donde actualmente no llegan. Se constata, en alguna entrevista de forma informal, que en muchos casos los medios existen en el Centro Educativo, pero que en la mayoría de los casos, no existe profesorado capaz de ponerlo en funcionamiento y siguen llevando a cabo clases de corte tradicional, sin incorporar estas tecnologías a su práctica diaria.
Por tanto, podemos concluir que actualmente los docentes, poseen unas actitudes positivas hacia la formación en TIC, pudiendo utilizarlas para el desarrollo de las áreas curriculares que imparten o se están preparando para impartir como medio didáctico, pero lo que más incide en esa falta de formación en TIC aplicadas a la educación, y su consecuente ausencia en el aula, son otras variables, no tanto los docentes en sí como se había venido pensando. Dentro de estas variables podemos nombrar:
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- Falta de tiempo para llevar a cabo su formación en TIC.
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- Ausencia en el centro donde desempeñan su función docente de TIC.
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- Pocas ofertas de formación en TIC en el contexto donde desarrollan su trabajo.
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- Elevado coste demasiado instrumentalista en las ofertas de formación en TIC.
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- Formación inicial y permanente que no cubren las necesidades actuales.
Como podemos observar, debemos centrarnos en minimizar o intervenir directamente
en esta serie de variables que inciden negativamente en la formación de nuestros docentes en TIC aplicadas a la educación, con la finalidad máxima de que usen adecuadamente estos recursos en el proceso de enseñanza-aprendizaje ayudándoles a conseguir los objetivos que se hayan marcado. Por todo ello, debemos concienciar a los docentes que sigan formándose en este campo mediante otros canales que no sean los tradicionales (llegado el caso que no tengan acceso), por ejemplo la autoformación mediante cursos online, o la simple indagación. Es por ello, que se pide una actitud más positiva y más activa, en definitiva, y no, en algunos casos como se ha comprobado, que esperan de una forma pasiva a que se lo pongan en bandeja. Quizás sea mucho por nuestra parte esperar esta actitud sin una previa acción motivadora por parte de la Administración Educativa.
Para futuras investigaciones en este campo, recomendaríamos que se aumentara el número de sujetos participantes en el estudio y se hicieran diferenciaciones entre los docentes rurales, docentes urbanos y futuros docentes para conocer la realidad de cada uno de ellos. También recomendaríamos que el número de ítems de la escala Lickert que hemos utilizado se aumentara, complementándola con otras dimensiones de la formación en TIC aplicadas a la educación. En nuestro caso, el número de ítems, ha sido mayor pero hemos tenido que simplificarlos por necesidades de espacio y por aterrizar mejor en el cumplimiento de los objetivos propuestos.
También debemos de manifestar que nuestro trabajo, como la gran mayoría, posee algunas limitaciones. Somos conscientes de ello. La propia naturaleza descriptiva del mismo es una de sus mayores limitaciones ya que podrían analizarse los datos desde otras dimensiones. También la muestra puede presentar ciertas limitaciones ya que no es demasiado grande, aunque si representativa. Y por último, podríamos hablar de la escala Lickert, que carece de cierto grado de fiabilidad y validez, pero cabe destacar, la rica información desprende la misma.

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